La ruana: cultura ancestral en vía de extinción

Ruana Boyacense

La Ruana

Entre el torbellino, guabina, pasillo, faldas largas y pantalones negros, camisas por lo general blancas, sombreros y alpargatas se encuentra Boyacá, un departamento colombiano, caracterizado por ser aún un territorio campesino con tradiciones culturales humildes y con tejedores en riesgo de extinción.

Villa de Leyva, es un municipio dentro de la región andina de Boyacá donde alberga una minoría de artesanos del legado muisca de tejedores, se dice que el tejido es un regalo del dios Bochica quien fue el que les enseñó a hilar al pueblo muisca para mostrar su belleza natural.

Entre los productos que fabrican están: los chalecos, cobijas y sobre todo uno de los símbolos patrios “la ruana”; el principal motivo de la elaboración de la ruana surge para cubrir el fuerte viento frío que corre en este departamento, pero su historia aún no tiene un punto de partida en concreto.

La memoria de la ruana se divide en dos anécdotas: la primera afirma que en los desplazamiento andinos, los Kichwas llegan a Colombia y fomentaron el tejido la ruana siendo una prenda útil contra el frío; la segunda habla de una combinación entre los manteles fabricados por los muisca y la confección europea.

Tiempo después, la ruana se convirtió en una prenda tradicional de los campesinos colombianos llamados en la ciudades como “Ruanetas”, generando una jerarquía dentro del país, dividiéndolos entre la gente sedentaria y los artesanos o campesinos.

La ruana se fue transformándose en un símbolo patrio desde que el clero, los militares y los ministros vistieron con esta prenda; después se convirtió en un emblema de lucha campesina y tomó fuerza cuando los lugareños ganaron la batalla de Boyacá (la confrontación más importante en la independencia de Colombia), después la ruana fue ofrendada para personalidades extranjeras como lo fue: el papa II, el Papa Francisco, Jairo Quintana y así poco a poco se fue expandiendo en Colombia y a nivel global como una alegoría nacional.

Tanto así, que la ruana se ha vuelto una bandera para los Boyacenses y desde hace 17 años se celebran el día “Nacional de la Ruana”, este se celebra del 29 de Junio al 1 de Julio, la fecha fue estipulada por el decreto municipal, ya que por motivos climáticos los favorecía y se quería resaltar como la principal producción del territorio. 

RUANAS DE VILLA DE LEYVA DISPONIBLES EN ESARIRI

Rescate de la cultura tejedora Boyacense

Antiguamente en los colegios era fundamental enseñar el tejido y los estudiantes debían llevar una bola de de lana, pero estas costumbres fueron desapareciendo y así se ha ido perdiendo en las nuevas generaciones el aprendizaje ancestral boyacense.

A pesar de que Villa de Leyva y todos los municipios que conforman Boyacá sean un patrimonio cultural en el tejido de ruanas, este se ha visto afectado en el sustento económico y de la producción por las importaciones  de telas baratas.

Un ejemplo de esta pérdida cultural se encuentran en las plazas, en épocas antiguas se vendían madejas de lana para la fabricación de ruanas y diversos tejidos, pero actualmente los centros de mercado solo se llenan de frutas, verduras y carne, en estas desapareció la lana.

Actualmente los pocos artesanos o conocidos como “familias” que quedan dentro del municipio, decidieron unirse con el fin de rescatar la enseñanza del tejido de la ruana, formando una “cadena de valor” que mediante la enseñanza crearon un empoderamiento cultural concientizando a los niños y jóvenes de rescatar el valor del legado ancestral colombiano.

Por otro lado, están creando empresas de ruanas y diversas  prendas tejidas para dar trabajo a las personas que habitan en la misma comunidad, generando una solución económica y de evolución en sus estrategias sin perder la proceso tradicional en la elaboración de la ropa.

¿Quieres tener una hermosa ruana de Villa de Leyva?

Puedes visitar la tienda de la comunidad de abuelitas tejedoras de Boyacá aquí. 

Datos clave: La ropa de lana tiene una durabilidad para toda la vida. Este material mantiene aislado el frío. Son apreciadas por su textura natural.

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